A menos de cuatro semanas de que arranque la campaña del 29N, la vivienda, que abrió la ventana de oportunidad que llevó al presidente al adelanto electoral, se ha convertido en el centro aglutinador de las izquierdas. En los microdatos del CIS ya tiene un electorado reconocible, 1,2 millones de jóvenes de 18 a 34 años cercanos a la izquierda que hoy no declaran voto al PSOE, aunque tres de cada cuatro lo nombran como segunda opción o partido más cercano.
Ese grupo forma un voto huérfano de la vivienda que ya trae el tema puesto, y para el que será decisivo saber si las medidas del Gobierno existen de verdad cuando vaya a votar. Decide en la última semana y le mueve más una pérdida que una promesa, de modo que generar confianza sobre las medidas que atajen su situación de una forma directa y eficiente lo llevará definitivamente a votar o no votar y a elegir qué opción.
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